Cirugía general y laparoscópica

Colecistectomía Laparoscópica 

La colecistectomía laparoscópica es una de las operaciones que se realizan con mayor frecuencia en el mundo. Es necesario retirar quirúrgicamente la vesícula cuando ésta tiene cálculos o pólipos que han crecido o mayores a 10 mm, ocasionalmente, puede inflamarse agudamente aun sin tener cálculos debido a barro biliar o bilis muy espesa frente a cuadros agudos de deshidratación o sepsis.

Es mejor realizar la operación en forma programada apenas se sepa de la presencia de cálculos o pólipos. Las posibilidades de mayor dificultad durante la operación aumentan cuando ha pasado mucho tiempo con la presencia de cálculos o cuando se acude por emergencia con un cuadro agudo de inflamación e infección. Es una enfermedad que tiene un fuerte componente hereditario, especialmente por el lado materno.

Exploración de Vías Biliares 

Las vías biliares son unos conductos muy delgados que nacen en el interior del hígado y recogen la bilis llevándola hacia el intestino delgado, una de las ramas más importantes es la vesícula y al final, el conducto pancreático con el que llegan juntos a su desembocadura en una pequeña válvula o esfínter de Oddi. Cuando cálculos pequeños o barro biliar pasan desde la vesícula al conducto biliar principal se produce ictericia, que es la coloración amarilla de los ojos y la piel, debido a la obstrucción del conducto y en ocasiones cuando pasan al conducto pancreático, la pancreatitis aguda. Esta enfermedad es muy peligrosa y es poco lo que podemos hacer para evitarla o corregirla, salvo algunas complicaciones que comprometan la vida de la persona.

No es posible mantener estos cálculos dentro de las vías biliares, deben retirarse lo más pronto posible. En la mayoría de casos se puede hacer por una endoscopía, sección de la válvula y extracción de los cálculos. En manos de endoscopistas experimentados es un procedimiento seguro y efectivo. La cirugía laparoscópica y endoscópica combinada suele resolver ambos problemas juntos, el retiro de los cálculos de las vías biliares y la colecistectomía. Se requiere experiencia y adecuados instrumentos para que su realización sea exitosa.

Apendicectomía Laparoscópica

La apendicitis aguda es una de las causas más frecuentes de dolor abdominal que requiere solución quirúrgica urgente. El apéndice cecal es un pequeño órgano tubular que se encuentra en la parte baja derecha del abdomen y se inflama porque se obstruye su luz con heces duras o por inflamación de los ganglios que rodean su base. Una vez iniciada la inflamación, debido a esta obstrucción, no hay forma de detenerla y se puede producir la necrosis y perforación del órgano con diversos grados de peritonitis.

La resolución de la apendicitis por laparoscopía es una técnica segura, confiable, efectiva y puede realizarse en todos los grados de la inflamación. Aun en peritonitis, que con la adecuada experiencia, se logra un adecuado lavado de la cavidad abdominal con mínimos inconvenientes en el postoperatorio y pronta recuperación.

Hernioplastía Laparoscópica

Las hernias de la pared abdominal son defectos congénitos o adquiridos, que se producen por alteración de las fibras de sostén en los tejidos que componen esta pared. Son verdaderos agujeros que permiten el paso de los órganos intrabdominales hacia los tejidos debajo de la piel y se presentan como unas protuberancias que aumentan al esfuerzo físico y desaparecen en reposo. Requieren corrección quirúrgica y en la mayoría de casos la colocación de una malla protésica para reforzar los tejidos dañados.

Ocasionalmente, el contenido del abdomen como la grasa abdominal o los intestinos, salen forzadamente por el agujero de la hernia y no regresan a su lugar, se produce una hernia atrapada o estrangulada con necrosis del contenido. Esto es una emergencia y debe ser intervenida de inmediato por el riesgo de peritonitis y sepsis. La cirugía laparoscópica ofrece la posibilidad de solucionar eficientemente las hernias de la pared abdominal, con el cierre del defecto, colocación de malla y las ventajas propias de esta técnica mínimamente invasiva.

Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico

La presencia del reflujo gastroesofágico es muy común y todos en algún momento lo sufrimos. Se caracteriza por ardor tipo “vinagrera” detrás del esternón y suele llegar hasta la garganta. Se presenta como enfermedad cuando es muy frecuente y lentamente va dañando al esófago, órgano que no es protegido para recibir el ácido gástrico o la bilis, que son los líquidos que lo van a irritar. Son diversos los factores que la producen, incluyendo la obesidad, tabaquismo, licor, trastornos alimenticios, hernia hiatal o estrés.


Luego de pruebas especiales como la endoscopía gástrica, manometría y phmetría se decide si la cirugía laparoscópica puede mantener el esófago libre de líquidos irritantes en forma definitiva. Los objetivos de la cirugía correctiva es cerrar la hernia hiatal si la hubiera y reforzar los mecanismos propios de defensa del esófago distal para evitar el reflujo patológico. Con la corrección quirúrgica se consiguen los mejores resultados en pacientes que han iniciado tratamiento médico con buenos resultados y no tienen aún lesión definida en el esófago.

Enfermedad diverticular del colon 

Los divertículos del colon son pequeños sacos o bolsitas que protruyen hacia afuera del colon como producto del envejecimiento del órgano y aumento en la presión durante la defecación. Estos sacos pueden llenarse de heces duras y complicarse con inflamación (diverticulitis), sangrado (hemorragia digestiva) o perforación (absceso localizado, peritonitis purulenta o fecal) lo que requiere atención inmediata y según el caso, cirugía correctiva. Se presenta mayormente en personas estreñidas, con inadecuada ingesta de fibras vegetales y alimentación preferente de comida rápida (alta en grasas y azúcares). Pueden presentarse en cualquier parte del colon, siendo más frecuentes en el lado izquierdo o colon sigmoides.

Frente a un cuadro agudo de complicación el tratamiento inicial es médico con antibiótico terapia y hospitalización. La cirugía laparoscópica puede intervenir para solucionar casos como la peritonitis con lavado, drenaje o resección según sea la gravedad de la infección y el estado del paciente. No es necesario resecar todos los divertículos durante la cirugía, ya que éstos tienden a formarse nuevamente. El tratamiento ideal es evitar su complicación con controles endoscópicos periódicos, adecuada alimentación y corregir el estreñimiento.

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